Hay una versión del origen del nombre
de nuestro país que tiene fundamentos más históricos, mejor documentados, y que
no son un invento o una elucubración. Esta versión atribuye al nombre de Venezuela
un origen autóctono que los españoles se apresuraron a reproducir. El
apoyo documental a esta versión lo ofrece Martín Fernández de Enciso en su
libro "Suma de Geografía que trata de todas las partes y provincias del
mundo, en especial de las Indias", editada en Sevilla en 1519, y que es el
primer impreso que habla del Nuevo Mundo. En él se lee:
"y al cabo dela cerca de la
tierra está una peña grande que es llana encima della. Y encima de ella está un
lugar o casas de indios que se llama Veneçiuela..."(4)
Es de suponer que este dato fue
aportado por Hojeda y De La Cosa a Fernández de Enciso porque él los conoció y
viajó con ellos en 1502 a las mismas costas. En cambio, es muy poco probable
que Vespucio y Fernández de Enciso se hayan conocido. Algunos años más tarde,
Juan Botero, en su libro "Relaciones de Universales del Mundo",
afirma que en el golfo de Venezuela hay una población de indios con ese nombre
edificada en un peñasco "essempto y relevado que se muestra sobre las
aguas"
Véase que en ambos casos, los
escritores dicen que el nombre del poblado indígena es Veneçiuela. Ellos no
dicen que los españoles le hayan puesto el nombre, sino que sugieren que ese es
su nombre indígena y punto. Finalmente, en un enunciado muy valioso, que
reafirma la autoctonía del vocablo, Antonio Vázquez de Espinosa, sacerdote
español que viajó por casi todo el continente en el último tercio de los
milquinientos, escribió en su "Compendio y descripción de las Indias
Occidentales", fechado en 1629, lo siguiente:
"Venezuela en la lengua natural
de aquella tierra quiere decir Agua grande, por la gran laguna de Maracaibo que
tiene en su distrito, como quien dice, la Provincia de la grande
laguna..."
Como puede apreciarse, la segunda
versión tiene un apoyo documental fehaciente y bastante antiguo. Esta versión
es históricamente asertiva, mientras que el cuento de la Pequeña Venecia es
nebuloso.Conclusiones:
Todos los venezolanos conocemos,
porque así nos la enseñan en la escuela, la versión de que el origen del nombre
de Venezuela está en el corazón de un navegante italiano, que al visualizar en
nuestro territorio ciertas edificaciones, añoró el recuerdo de un lugar
europeo, Venecia, y le pareció muy simpático llamar a este nuevo lugar con el
agregado de un morfema diminutivo, para significar la pequeñez de lo nuevo en
comparación con la grandeza de lo viejo: Venecia-zuela, Venezuela. El señor
Américo Vespucio jamás emitió por escrito la palabra Venezuela o algo que se le
pareciera.
En los documentos de la época
escritos por él mismo, las únicas referencias que hay a Venecia, están para
comparar los palafitos de la laguna de Sinamaica, y también otros palafitos de
algún lugar en Centroamérica, con las edificaciones elevadas sobre el agua de
la romántica ciudad europea.
